Orígenes y variedades de la manzanilla
Perteneciente a la familia de las asteráceas, la manzanilla cuenta con diversas variedades distintivas, cada una con características únicas. Entre las numerosas especies existentes, destacan dos tipos por sus notables propiedades terapéuticas: la manzanilla romana y la manzanilla dulce.
La manzanilla romana:
La manzanilla romana, también conocida como manzanilla noble (Chamaemelum nobile), se caracteriza por su porte modesto, alcanzando entre 10 y 30 cm de altura. Originaria de Europa occidental y del norte de África, esta planta perenne prospera especialmente en la fachada atlántica francesa. Su follaje aterciopelado y su característico aroma a manzana verde la distinguen de sus parientes.
Esta variedad destaca especialmente por la composición de su aceite esencial, con un 80 % de ésteres, principalmente angelatos. Estos compuestos le confieren propiedades especialmente eficaces:
- El angelato de isobutilo: acción antiestrés y antiespasmódica
- El angelato de isoamilo: efectos ansiolíticos
- El angelato de metalilo: propiedades calmantes
La manzanilla dulce:
La manzanilla dulce, o manzanilla alemana (Matricaria chamomilla), debe su nombre al latín "matrix", en alusión a sus beneficios para la salud femenina. Esta variedad, más alta que su pariente romana, puede alcanzar hasta 50 cm de altura. Crece de forma natural en suelos con poco contenido en cal, sobre todo en regiones mediterráneas. Destaca por su composición única de principios activos. Su aceite esencial contiene especialmente camazuleno, alfa-bisabolol y óxido de alfa-bisabolol. Estos compuestos le confieren propiedades antiinflamatorias especialmente potentes, muy eficaces frente a:
- Las alergias cutáneas
- Las dermatosis
- Los picores
En Francia, el cultivo de estas dos variedades ocupa un lugar importante, especialmente en Anjou, donde cerca de 300 hectáreas se dedican a la producción de manzanilla romana. Esta región genera además más del 90 % de la producción francesa, lo que demuestra la relevancia económica de esta planta medicinal.
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Los principios activos de la manzanilla
Las investigaciones científicas han permitido identificar más de un centenar de principios activos en la manzanilla, cada uno de los cuales contribuye a sus notables propiedades terapéuticas. Analicemos en detalle estos componentes esenciales que hacen de esta planta un remedio natural tan apreciado.
Los flavonoides y sus efectos
Los flavonoides constituyen un grupo fundamental de compuestos bioactivos presentes en la manzanilla. Entre ellos, destacan especialmente la apigenina, la luteolina y la quercetina. Estas moléculas naturales poseen potentes propiedades antiinflamatorias, en particular al inhibir la ciclooxigenasa y la lipoxigenasa, dos enzimas implicadas en los procesos inflamatorios.
Los aceites esenciales beneficiosos
El aceite esencial de manzanilla romana contiene más de 140 componentes identificados. Su composición única incluye:
- Ésteres mono- y bifuncionales (más del 85 % de su composición)
- Monoterpenos (α- y β-pineno, β-mirceno, limoneno)
- Trazas de azulenos
Los antioxidantes naturales
La manzanilla contiene una concentración importante de antioxidantes naturales (como el té verde) que protegen el organismo frente a los daños oxidativos. Estos compuestos desempeñan un papel crucial en la prevención del estrés oxidativo, gracias sobre todo a su capacidad para neutralizar los radicales libres. Diversos estudios han demostrado que el aceite esencial de manzanilla romana presenta una notable actividad antioxidante, especialmente observable en los ensayos de decoloración del β-caroteno.
Asimismo, la presencia de sesquiterpenos, cumarinas y compuestos fenólicos bioactivos refuerza el potencial terapéutico de la planta. La umbeliferona, una cumarina específica, contribuye notablemente al poder antioxidante y antiinflamatorio de la manzanilla dulce, al tiempo que ejerce una acción beneficiosa sobre el sistema vascular.
Los principales beneficios de la manzanilla
Estudios científicos recientes confirman los numerosos beneficios terapéuticos de la manzanilla, en particular gracias a sus principios activos de propiedades extraordinarias.
1 - Efectos sobre el sistema nervioso
La Organización Mundial de la Salud reconoce oficialmente el uso de las infusiones de manzanilla para tratar la inquietud y los casos leves de insomnio asociados a trastornos nerviosos. Tratar los trastornos nerviosos supone reducir el estrés y la inquietud, facilitando así la conciliación del sueño y mejorando su calidad. Un estudio realizado en mujeres en el posparto demostró que aquellas que consumían infusión de manzanilla durante dos semanas dormían mejor y presentaban menos síntomas de depresión. Además, las personas que tomaron 270 mg de extracto de manzanilla dos veces al día se despertaban menos por la noche y se dormían 15 minutos más rápido.
2 - Acción sobre la digestión
La manzanilla destaca especialmente en el tratamiento de los trastornos digestivos. Sus propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias alivian eficazmente:
- Los dolores abdominales y los cólicos intestinales
- La hinchazón y los gases
- Las náuseas y las indigestiones
Su efecto ansiolítico calma especialmente los calambres estomacales y los espasmos digestivos provocados por las emociones. Además, sus propiedades antifúngicas contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal.
3 - Propiedades antiinflamatorias
Las investigaciones preliminares revelan que la manzanilla inhibe la ciclooxigenasa y la lipoxigenasa, dos sistemas enzimáticos implicados en los procesos inflamatorios. Esta acción reduce la producción de prostaglandinas, unas hormonas proinflamatorias. Por otra parte, los flavonoides presentes en la manzanilla mejoran significativamente los niveles de colesterol total en personas diabéticas, así como los niveles de triglicéridos y de colesterol LDL.
Diversos estudios sugieren también que las propiedades antiinflamatorias de la manzanilla pueden prevenir el deterioro de las células del páncreas, un fenómeno que ocurre durante la hiperglucemia crónica. Además, las flavonas que contiene presentan el potencial de reducir la presión arterial y el nivel de colesterol, dos factores determinantes en el desarrollo de enfermedades cardíacas.
4 - Alivia los dolores menstruales
En algunas personas, la manzanilla contribuye a aliviar los dolores menstruales gracias a su acción relajante sobre los músculos y a sus propiedades antiespasmódicas. Así, puede ayudar a atenuar los calambres asociados al ciclo menstrual.

Cómo tomar la manzanilla
Para aprovechar al máximo las virtudes de la manzanilla, resulta fundamental una preparación cuidada y una dosificación adecuada. Descubra los métodos contrastados para potenciar al máximo sus beneficios terapéuticos.
Preparación de una infusión
El éxito de una infusión de manzanilla radica en unos sencillos pasos clave. Comience midiendo de una a dos cucharadas soperas de flores secas o una bolsita para 225 ml de agua. Lleve el agua a ebullición y viértala sobre las flores. Tape inmediatamente la taza con un platillo para preservar sus valiosos componentes aromáticos. Deje infusionar entre 5 y 7 minutos para obtener una extracción óptima de los principios activos. A continuación, cuele con cuidado con un colador fino o retire la bolsita. Para realzar el sabor, puede añadir miel o un toque de limón.
Dosis recomendada
La dosis diaria óptima se sitúa entre 2 y 4 tazas al día. No obstante, algunos expertos aconsejan empezar con una sola taza al día antes de incrementar progresivamente el consumo. Esta pauta permite valorar la tolerancia individual y ajustar la cantidad según las necesidades personales.
¿Existen contraindicaciones?
La manzanilla es generalmente bien tolerada, pero no es apta para todo el mundo. Si es alérgico a las plantas de la familia de las asteráceas (margarita, árnica, crisantemo, ambrosía), es preferible evitarla, ya que puede desencadenar una reacción alérgica.
Otro aspecto a tener en cuenta: si sigue un tratamiento anticoagulante, consulte con su médico antes de consumirla con regularidad, ya que la manzanilla podría aumentar el riesgo de sangrado. La misma precaución se aplica a mujeres embarazadas o en período de lactancia: se recomienda consultar a un profesional médico antes de tomar preparados concentrados o complementos a base de manzanilla.
Por último, en personas más sensibles, un consumo excesivo puede provocar somnolencia, náuseas o leves molestias digestivas.
¿Cuándo tomar una infusión de manzanilla?
La manzanilla se adapta perfectamente a diferentes momentos del día, cada uno asociado a beneficios específicos:
- Por la noche: Una taza aproximadamente una hora antes de acostarse favorece la relajación y prepara para el descanso. Este tiempo permite que los principios activos actúen plenamente sobre el sistema nervioso.
El rooibos también es una bebida excelente para relajarse antes de ir a dormir - Después de las comidas: Su consumo entre 30 y 60 minutos después de comer optimiza sus efectos digestivos. Este intervalo permite aliviar eficazmente las molestias gástricas.
- En momentos de estrés: Una pausa de relax con una infusión de manzanilla ayuda a recuperar la calma y la serenidad. Las propiedades relajantes de la planta actúan como un apoyo emocional natural.